Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis


Recuerda tu mamografía anual.

Categoría: Violencia contra la mujer

Seamos solidarias

asuntos.mujeres@gmail.com 25/01/2009 @ 19:33

unhappy-family-portrait1.jpg

Solidarias con otras mujeres, con nuestras familias, con nuestras parejas, con nuestros hijos e hijas, con nuestros valores, con nosotras mismas...

En otras ocasiones he expresado cómo las mujeres debemos ser solidarias y evitar entrar en relaciones que afecten a otras mujeres. Me refiero al adulterio. Hoy día visto en todas las direcciones y con todos los niveles de pasiones. Sí, puede ser que una persona se enamore de la persona equivocada. Sí, puede ser que un matrimonio esté deteriorado. Pero por qué ser el agente detonador cuando simplemente se puede seguir caminando y no convertirse en el tercero. Por qué por otro lado, seguir una relación autodestructiva y humillante.

Esto es en todas las partes y todas las direcciones. Tanto daño hace y se hace a sí misma la mujer que tolera la infidelidad, la que se convierte en la otra, como la que le es infiel a su pareja. No nos creamos los cuentos de camino. Las telenovelas son sólo eso. No existen finales felices cuando se daña a otras personas.

No hay espacio para ti

asuntos.mujeres@gmail.com 29/08/2008 @ 17:40

No me podía meter con la policía pero le di gracias a Dios por nuestra cultura que abiertamente acepta al entrometido.
do-not-enter.png

Esta mañana desayuné en un restaurante de esa franquicia que tuvo que calentar los sándwiches porque a los  puertorriqueños no le gustan los sándwiches fríos y tuvo que echarle más harina al café porque tampoco tomamos café aguado.  En el estacionamiento estaba esa muchacha de la que tanto he escrito. La joven en la luz, en la calle, en el garaje…desapareciéndose... 

 

La gerente de la sandwichera que queda justo en el punto que separa la zona turística de los más pobres, luego de servirme,  agarró el teléfono para hacer una llamada. Imaginé que llamaba a la administración del pequeño centro, pero no, era a la policía.  Inmediatamente le dije con mis ojos y mi cara de funeral, que casi estaba llorando de la emoción de volver a verla y de poder darle un dólar (que no me había pedido). “¿No será para sacar a la muchacha del estacionamiento?” 

 

-Sí, es que no puedo permitir que haya nadie ahí pidiéndole dinero a los clientes.

-Pero si esa muchacha no es violenta. Ella no le hace nada a nadie. Y la miré con toda la calma y tristeza que sentía.

-Con nosotras, sí [refiriéndose a las empleadas de la sandwichera]. Además, se mete al  baño, hace sus necesidades y las emplasta por todo el baño… seguía excusándose delante de los que iban a disfrutar de un suculento desayuno.

 

Llegó una mujer y un hombre policía. Ella con cara de pocos amigos preguntó: “¿Quién es? ¿Esa?”  Mi cara siempre dice todo lo que pienso. Estaba pensando que “ésa” es un ser humano. Seguido escuché a la gerente diciendo que ella no sabía si la muchacha tenía un cuchillo o algo así…etc. Y todo el ‘show’, que los que viven en la zona turística saben que no es cierto.

 

No me podía meter con la policía pero le di gracias a Dios por nuestra cultura que abiertamente acepta al entrometido. Así que los chalecos antibalas de la mujer policía y del avergonzado hombre policía no podían escaparse de mi mirada. Trataron de seguir la conversación con ella más adelante, frente a la tienda de la franquicia de las donas con  sus rotos y con los 31 sabores de mantecado. Pero mi mirada fija, mi cara de funeral los persiguió. Dios bendiga nuestra cultura que me permite mirar y averiguar con el mayor descaro.

 

Vi cuando la supuesta violenta muchacha comenzó a llorar, asustada…etc. Vi a los policías, especialmente al varón que no encontraban que hacer. Hasta que la muchacha se fue. La policía casi me tiene que pasar por el lado y la mujer policía disimuladamente evitó mi mirada. Luego me fui a la tienda, a la de las donas con los rotos y los 31 sabores, y le pregunté a la joven que trabaja allí si había visto antes a la muchacha y si ella era violenta. Ella me dijo que no, “que era la primera vez y que caramba, se pasan porque si ella lo que tiene es hambre…Es para comer…”

 

Lo curioso de este asunto es que la joven estaba allí y lo único que me dijo era que tenía hambre, mientras se comía algo. Tanto el caballero que le dio dinero antes que yo, como yo, le dimos dinero voluntariamente y ella no lo pidió. Creo que ella no está muy bien de la mente. Pero todos tenemos familia y nunca se sabe cuán alto o cuán bajo podemos subir o caer. Para mí el desprecio a esa muchacha y el ‘show’ que armó la gerente con la policía no es precisamente lo más alto que se puede llegar. Ustedes opinen.

 

P.D. Ahora la franquicia de sándwiches que envíe un relacionista público a hacer alguna obra de caridad para que por lo menos compensen su comemie#*+@.

Mutilación genital o circumsición femenina

asuntos.mujeres@gmail.com 14/06/2008 @ 19:04

Aun en estos días se practica en ciertos lugares lo que se conoce como la circumsición femenina que no es otra cosa que la remoción parcial o total del clitoris y en ocasiones de los labios menores de la vagina, entre otros métodos. Este procedimiento en la mayor parte de las ocasiones se lleva a cabo sin seguir las normas mínimas de higiene. Se ha comprobado a su vez que deja secuelas físicas y emocionales en las mujeres.

Tratando de entender desde la perspectiva cultural que da una visión diferente para casi todo aspecto de la vida, la realidad es que el fin es limitar o erradicar el placer sexual en las mujeres y así ejercer otra forma de control. Las que no conocen otra cosa que esta práctica y que someten a sus hijas a este tipo de cirugía en entrevistas han dicho que esto es más higiénico y en ocasiones les asegura el poder casarse en un futuro. Pero la realidad es que este procedimiento es una violación a los derechos humanos y de los menores porque además de una sexualidad sana pone en riesgo su salud. No cierres tus ojos a las realidades que ocurren. Deja oir tu voz. Orientáte acerca de estos temas y orienta a otros.

http://www.stopfgmc.org

http://www.unicef.org/protection/index_genitalmutilation.html

Agonía de la mujer en la calle

asuntos.mujeres@gmail.com 30/05/2008 @ 16:55

inocence.jpg 

Hoy vi a una sonriente joven muy delgada y con un golpe en la cara. Ella me reconoció a mí y yo tardé en reconocerla a ella. Casi siempre la veía camino a mi apartamento, en una de las luces de la Baldorioty. Muy joven, piel fresca, descalza... Siempre le hablaba, le echaba bendiciones y algún dinero que pienso nunca fue suficiente. Un día me pidió para comer y yo le creí, se veía con hambre. Me dijo que estaba en menstruación y la sangre le bajaba por las piernas y no encontraba como resolver. Cambio de luz... sigo a mi apartamento.

Me dolía mucho ver esa muchacha porque siempre pensaba que su otra alternativa era la prostitución. Que en la calle, más bien serían violaciones. Poco a poco la vi perdiendo peso. Hoy no la reconocí. Pero ella a mí sí. Sólo por su sonrisa insistente, en un garage de gasolina cercano, pude fijarme y ver sus ojos inocentes. Cuando la conocí pensé que padecía de algún impedimento porque con tanta inocencia no se puede vivir en la calle. No me pidió dinero, simplemente que le devolviera la sonrisa...

Pasaporte al infierno

asuntos.mujeres@gmail.com 26/05/2008 @ 02:36

pasaporte.jpgPublicado en el periódico El Diario el 12  al 18 de enero de 1995Por Johanna Roldán 

María, a quien llamaremos así por su seguridad y la de sus hijos, huyó de su hogar cuando su esposo trató de ahorcarla.

 

Hace cinco años que María llegó a Puerto Rico acompañada del hombre con el que se había casado en Santo Domingo que es su país natal. Aun antes de casarse sospechó que su futuro esposo tenía un “carácter fuerte”, pero la ilusión del matrimonio unida al enorme deseo de venir a Puerto Rico la llevaron a casarse con ese hombre de 65 años de edad. No tardó mucho en comenzar a vivir en un infierno. 

María, de unos 31 años de edad, vivía junto a su esposo en una aparente tranquilidad parsimoniosa, algo así como “estar en la casa todo el día encerrada, sin  poder salir, cocinando y haciendo las cosas de la casa”. No sólo era privada de su libertad sino que también carecía de aquellas cosas que tanto para ella como para su hijo e hija eran tan importantes. “Mi hija no tiene una muñeca porque él día que eso no era importante y que ella no necesitaba eso”, recuerda con tristeza. Su esposo controlaba todos los ingresos que se recibían en el hogar y no le permitía comprar nada que el consideraba innecesario. Si ella quería comprar leche para los hijos de la pareja y el decía que no, ella no podía comprarla. “Si no hubiera el dinero una sabía, pero aun habiendo el dinero el no me permitía comprara las cosas que necesitábamos”, explica María. En tres ocasiones me dejó en el supermercado con el carrito de la compra porque yo había cogido cosas que según él no eran necesarias”, dice María mientras explica la terrible vergüenza que pasó. 

Aun antes de casarse sospechó que su futuro esposo tenía un “carácter fuerte”, pero la ilusión del matrimonio unida al enorme deseo de venir a Puerto Rico la llevaron a casarse con ese hombre de 65 años de edad. No tardó mucho en comenzar a vivir en un infierno.

Aunque previo al incidente en el que el esposo de María trató de ahorcarla, físicamente no le había dejado cicratices, en una ocasión, le había pegado a la niña dejándole una marca en su pierna. “Por nada digo yo, porque si una llama a un niño y no te escucha lo que tienes es que seguirlo llamando”, cuenta con su mismo tono pausado. Aun después de que su esposo atentó contra su vida, sin dejarle otra alternativa que escapar, María dice que se siente culpable porque tuvo que llevarse a su hijo e hija del lado de su padre. “Me siento mal porque le quité a sus hijos. Los niños sufren, yo no quería separarlos de él. Me duele el saber que yo tengo los niños. Esto él lo hizo sin saber lo que hacía”, expresó con angustia. 

Cuando huyó del hogar sólo tenía tres dólares e inmediatamente fue al Departamento de Servicios Sociales. (Esto sucedió en 1995) Explicó a la empleada su situación con respecto a que no habían comido y esta le dijo que no podía hacer nada y que estaban haciendo una colecta para que pudiera pasar la noche en un hotel. Al día siguiente de que la empleada del Departamento de Servicios Sociales la llevó al hotel a que pasara la noche ya que se encontraba sin vivienda e imposibilitada de regresar junto a su esposo, los empleados de esta misma institución, luego de pagar el alojamiento en el hotel la llevaron a la Casa Protegida Julia de Burgos.  “Yo estaba muy triste. No sabía toda la ayuda que me iban a dar allí. Yo no sabía a dónde iba a ir a parar”, recuerda.  En la Casa Protegida Julia de Burgos le brindaron la ayuda necesaria. La ayudaron a gestiona su pensión alimentaria, las ayudas del gobierno y hasta la búsqueda de vivienda.  

El mismo día en que se llevó a cabo esta entrevista, María salía de Casa Protegida Julia de Burgos hacia su nuevo hogar. Una casa que a través de las donaciones que recibe dicha institución pudo amueblar. “Quiero tener mi casa bonita, comprar un cuadro y ponerlo, antes yo no podía elegir esas cosas”, dice con ilusión.  Una de las labores que realizan en Casa Protegida Julia de Burgos es que ayudan a las mujeres a gestionar servicios legales, pensiones alimentarias, ayudas económicas y todo aquello que necesite para sobrevivir en una etapa en la que no existe la violencia.  Así fue que ayudaron a María a comenzar su nueva vida. Ahora María goza de la libertad de poder salir de la casa y de poder comprar lo que necesita con el tiempo necesario para escogerlo. “Ayer fui con los niños a comprar unas cosas y pude tardarme todo lo necesario”, dice mientras sonríe.

Cuando la sicóloga Evelyn Rivera coordinadora de servicios de Casa Protegida le preguntó cómo se sentía dijo׃ “Feliz”, reflejando una amplia sonrisa. “Lo importante es no volver a caer en la violencia”, recalcó la sicóloga. “Esto es verdad, hay que ver quién una se fija”, contestó María mientras sostenía a su hijo en brazos.  “Quiero estudiar y progresar. Tengo que comenzar desde el principio”, dice entusiasmada. Aunque María apenas conoce las vocales, los que ven su rostro sonriente y emancipado saben que va a lograrlo.   

MUJER INMIGRANTE TU TAMBIEN TIENES DERECHOS - Busca en el  enlace Coordinadora Paz Para La Mujer, allí encontrarás un folleto que te explica tus derechos o accede  www.pazparalamujer.org/publicaciones.html

Maltrato sin golpes

asuntos.mujeres@gmail.com 16/05/2008 @ 20:34

Un golpe al alma y a la autoestima es igualmente maltrato. Los comentarios hirientes que te hacen sentir mal a nivel intelectual o emocional. Comentarios acerca de lo que eres como mujer o sobre tu físico que hacen que te sientas mal... NO LO ACEPTES. Un hombre que ama a una mujer no hace esto y si lo hace es por que su cabeza no anda bien. Y cualquiera de las dos razones es suficiente motivo para que con tu frente muy en alto detengas esa situación. No hay amor que vaya más allá del amor a ti misma y nunca ames tanto que llegues a odiarte.

En homenaje a las prostitutas

asuntos.mujeres@gmail.com 09/03/2008 @ 23:21

102084tristeza.jpgLa prostitución presentada como el oficio más antiguo del mundo es algo que debe llevarse a evaluación. Es como si dijeran que ser prostituta es como ser enfermera, maestra, sicóloga o periodista. Escuchar a un hombre decir que esta es una opción y que estas pobres mujeres disfrutan del “oficio”, aunque no es aceptable es entendible si no comprenden nuestra naturaleza de mujer. Pero es aberrante que una mujer misma piense que de no haber prostitución los hombres andarían por ahí violando mujeres.  

Volviendo a la prostitución, estas mujeres tienen su vida en constante riesgo y los traumas de esto igualan a los traumas que quedan en los soldados que vienen de las guerras. ¿Qué cómo me atrevo a comparar a prostitutas con los nobles soldados? Bueno, pues sencillo. Hay en el mundo un grupo de mujeres que ejercen la prostitución como esclavas. Niñas que han sido vendidas, mujeres que no les ha quedado otra forma para mantener a sus hijos (dentro de lo que es su vida, pobreza o cultura) y gente que simplemente por problemas o las mismas violaciones que sufrieron de niñas... Que más que nuestro juicio merecen nuestra compasión.  

Mueren, son violadas, son maltratadas, son asesinadas y por putas a nadie le importa. La droga y el alcohol a veces las ayuda a soportar los “gajes del oficio” pero no hay duda que el final es triste, la vida de ellas depresiva y de mujeres de la vida alegre no tienen nada. Más bien mujeres de la vida triste.  No he leído ni un solo libro, ni una sola entrevista en  la que una de estas mujeres diga que disfruta de estos actos. Así que aquellos hombres que se creen que son los titanes de la llanura, no hacen otra cosa que maltratar a estas mujeres en las que si miran a sus ojos profundamente podría estar su hermana, su hija, su madre o hasta su esposa.

Comfort Woman in Japan

asuntos.mujeres@gmail.com 28/02/2008 @ 02:03

Las mujeres que sobrevivieron las violaciones y los abusos en estos lugares solamente quieren que se acepte que se cometieron estos crímenes contra ellas. Te exhorto a que investigues más acerca de este tema. (Comfort Woman, Japón)


Recuerda tu examen de papanicolao (PAP).