Y ahora es que me doy cuenta

No tengo hijos hasta el momento. No porque no los haya querido sino por ese temor de darles el padre incorrecto. He pensado en la adopción seriamente pero, la realidad es que cuando no lo he hecho es porque no lo he deseado con pasión.
Llevo un estilo de vida bien libre, como una paloma...cocino si quiero, salgo si quiero, como si quiero, me mudo si quiero...y así por el estilo. Para colmo de ventajas diría yo, trabajo por mi cuenta para las publicaciones principales de Puerto Rico. Hay veces que trabajo todo el día desde mi casa, escribiendo y enviando correos electrónicos. Bueno, no vayan a pensar que todo son ventajas. Como dice una querida amiga: "Todo tiene un precio". Yo pago el mío por este estilo de vida. Pero eso es otra historia.
El asunto es que al no tener hijos(as) y no estar casada, aunque mi edad vaya a la par con la de otras amigas (y hasta a veces mayor que ellas), yo notaba que mi vida no es muy diferente a mis años de post adolescencia. Claro, con las responsabilidades económicas y profesionales y con más cuidado con eso de andar por la playa de noche, pero diferente a los demás adultos.
En mi país algunos trogloditas dicen que "no eres gente hasta que das gente" refiriéndose al acto de parir. Otras me han dicho que se "realiza" una mujer cuando tiene hijos(as). !Qué dilema! Comencé a leer un libro acerca de la autoestima de las mujeres y encontré algunas respuestas.
Esto de tener hijos, casarse, tener pareja y heterosexual, (que aunque no soy lesbiana entiendo que las preferencias sexuales son asunto de cada cual) son simplemente normas sociales que nos hacen sentir menos mujeres, menos adultas. Como adolescentes dependientes por toda la vida. Rompamos los estereotipos para vivir vidas plenas. Vidas que no son dictadas por la sociedad. Vidas dictadas por nuestro propio sentido de felicidad. Como adultas tenemos derecho a definirnos.

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